martes, 11 de septiembre de 2007

Desde la caja

Pues aquella tarde, fuimos tu y yo solamente, aun recuerdo tus movimientos en el silencio del atardecer , tu suave voz que se dejaba manipular por el suave aroma de la primavera, y ahí mismo en aquel campo de maravillas, juro por dios que nunca imagine que esto acabaría, porque me sentí como nunca debí sentirme y creí plenamente en tus suaves manos que me motivaban a seguir anclado a ti, no pensaba en parar, solo me movía para producirte el placer que tan feliz te hacia y vi tu sonrisa varias veces.

Es aquí mismo donde debo confesar de que me encantaba jugar a hacerte enfadar, porque cada vez que paraba, ahí estabas golpeándome con furia, y intentando nuevamente hacerme girar, fuiste mi primer amor, y por mas loco que me vuelva y ya no suene como antes, por mas que intente reproducir de igual manera lo que alguna vez tanto placer te dio, tengo el presentimiento agonizante de que ya no es lo mismo, y me vuelvo loco, por un poco mas de tus dedos sobre ese botón, aquellos dedos que me hacían girar con tanto placer.

1 comentario:

Anónimo dijo...

hola
soy tu admirador secreto, te conozco y se que tu me has visto.
se que estudias en una universidad de viña, y no se como llegue a tu blog, pero me agrada.
espero que estes muy bien y que te guste tener un admirador secreto